Fernando Henrique Cardoso
En 1974, el líder del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), partido de oposición autorizado por la dictadura militar, le pidió a Fernando Henrique que el CEBRAP —centro de investigación fundado por Cardoso— se encargara de elaborar el programa para las elecciones de aquel año. Así se produjo el primer contacto directo de Cardoso con la política partidista. Pero su bautismo de fuego tuvo lugar en 1978, cuando el MDB quiso reforzar la representación de «candidatos de la sociedad civil» en la lista del partido para las elecciones legislativas. Fernando Henrique Cardoso fue entonces elegido para disputar un escaño en el Senado por el estado de São Paulo.
Bajo el lema «Democracia para cambiar», la campaña movilizó no solo a artistas, intelectuales y estudiantes, sino también a líderes sindicales emergentes, como Luiz Inácio da Silva, Lula. Con más del 18 % de los votos válidos, Cardoso fue el segundo candidato más votado al Senado, convirtiéndose en suplente del senador electo por el MDB, Franco Montoro.
En 1979, preocupado por el ascenso del MDB, el Gobierno impuso un sistema multipartidista, lo que correspondía a un deseo de la oposición y, a la vez, era una forma de dividirla. Fernando Henrique y Lula, entre otros líderes, discutieron la posibilidad de unirse en un solo partido. Pero no hubo convergencia programática.
En 1983, Cardoso se convirtió en senador. El año anterior, la oposición había ganado las elecciones para los gobiernos de los principales estados del país, un hito en el proceso de redemocratización. En São Paulo ganó el senador Franco Montoro, y su salida del Senado permitió que tomara posesión el suplente Fernando Henrique Cardoso.
A pesar de su creciente implicación en la política partidaria, Cardoso siguió al frente del CEBRAP hasta asumir su escaño en el Senado. Durante esos años, mantuvo su producción intelectual. El sociólogo empezó a reflexionar cada vez más sobre política, con libros y ensayos dedicados, en su mayoría, al análisis del régimen autoritario, a las relaciones entre los partidos y la sociedad civil y a la transición democrática. La transición a la democracia en España le llamó la atención, como queda claro en el prólogo que escribió para el libro O exemplo da democracia espanhola: a transição que deu certo, de autoría colectiva.
El régimen autoritario entró en su fase terminal con la campaña «Diretas Já», que movilizó al país en 1984 en mítines multitudinarios en las principales capitales del país, reclamando el restablecimiento de las elecciones presidenciales directas. La movilización de la sociedad, sin embargo, no se tradujo en votos suficientes en el Congreso para enmendar la Constitución.
Ante la derrota, la oposición se dividió. Bajo el liderazgo del partido más grande de la oposición, el MDB, ahora rebautizado como PMDB, la mayoría decidió presentar al senador Tancredo Neves, gobernador del estado de Minas Gerais y político moderado, para disputar las elecciones presidenciales indirectas. Fernando Henrique fue uno de los que actuó entre bastidores para fortalecer la unidad de la oposición. El Partido de los Trabajadores (PT) no apoyó a la idea de participar en las elecciones indirectas.
Sumando los votos de la oposición y de los disidentes del partido oficialista, Tancredo Neves ganó por amplio margen en el Colegio Electoral, pero luego cayó enfermo y fue hospitalizado en vísperas de su toma de posesión. Falleció tras poco más de un mes. En su lugar, tomó posesión el vicepresidente electo, José Sarney, salido de las filas oficialistas.
Ya en su primer año de mandato, Sarney convocó una Asamblea Nacional Constituyente, que se elegiría en las elecciones de 1986 al Congreso, y legalizó los partidos de izquierda que hasta entonces actuaban en la clandestinidad. El país recobraba la democracia, pero la crisis económica no daba tregua. Aún habrían de transcurrir casi diez años hasta que se doblegara la crónica inflación, muy elevada y creciente. En ello, Fernando Henrique Cardoso desempeñaría un papel decisivo.